
Tocan misa en el Gran Colisionador de Hadrones, un colosal templo toroidal sumergido entre Francia y Suiza. Hace dos mil años, un mesías unificaba entre Galilea y Judea a masas de creyentes en su búsqueda del Dios redentor; en el siglo XXI, el bosón de Higgs es el esperado mesías que -en caso de aparecer- validaría las teorías que explican la existencia de masa en las partículas elementales y supondría un paso significativo hacia la Teoría de la Gran Unificación; y es por eso que también unifica en su búsqueda a otro tipo de masas, las de científicos esta vez.
Siglos de búsqueda. Todos buscando.
Y yo aquí como un tonto, buscando también, y sin saber donde cojones he puesto las llaves de casa.
Nota: El precioso estampado tras el ojo divino es una simulación que muestra como se prevé que sean las trazas del
bosón de Higgs.